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Un primer vistazo a Iron Fist

Marvel's Iron Fist
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Escrito por Redacción SFX

El próximo 17 de marzo llega a Netflix Iron Fist, la nueva serie del universo televisivo Marvel, que viene a seguir ese rincón de Nueva York en el que ya nos adentramos con Luke Cage, Jessica Jones y las dos temporadas de Daredevil. Hemos podido ver los primeros 6 episodios, y, sin destripar secretos, esta es nuestra opinión

Iron Fist nos cuenta la historia de Daniel Rand (Finn Jones), quien regresa a la Gran Manzana tras más de una década desaparecido, con la intención de recuperar su nombre, a sus conocidos y la empresa que fundó su padre. Sin embargo, descubre que los hijos del otro cofundador (ya muerto), Joy y Ward Meachum (Jessica Stroup y Tom Pelphrey), no creen que sea su viejo compañero de juegos. Que Rand pelee como un demonio y se mueva como un acróbata sólo hace que acrecentar el misterio que le rodea, y las sospechas de los Meachum de que el supuesto Rand está loco o es parte de alguna estafa empresarial. Pero la desaparición de Danny Rand esconde mucho más que eso: ha estado en un lugar llamado K’un Lun, y suyo es ahora el poder del puño de hierro

Los primeros cuatro capítulos de la serie forman una especie de miniserie aparte (hay que decir que los títulos, referencia a movimientos del kung-fu, no aparecen nunca en pantalla): “Snow Gives Way” y “Shadow Takes Flight”, escritos por John Buck y dirigidos por John Dahl nos presentan la situación inicial, el conflicto entre Rand y los Meachum (y algunos de los secretos que estos esconden) y el único aliado con el que contará Rand al principio: Colleen Wing, sensei de un pequeño dojo en el que da clases de autodefensa a jóvenes. Estos dos primeros capítulos dejan claro que las alianzas y enfrentamientos en el juego de poder empresarial pueden cambiar rápidamente. También presentan dos temas que serán importantes para toda la serie: el “extranjero” percibido como una amenaza, y el de la identidad, y si para es posible integrarse en una sociedad sin renunciar a quien uno es realmente.

“Rolling Thunder Cannon Punch” y “Eight Diagram Dragon Palm” cierran los conflictos iniciales y empiezan a plantear otras amenazas más físicas, la antesala de lo que vendrá a continuación. “Rolling” está escrito por Quinton Peeples y dirigido por Tom Shankland. Plantea el otro tema central de la serie, el honor, particularmente el honor del guerrero. Por su parte, “Eight” abunda en la inocencia de Danny Rand, sin que eso sea de momento obstáculo para su buen manejo de las situaciones de peligro. Scott Reynolds y Tom Shankland llevan las riendas de este capítulo, con el que se cierra el primer bloque de la temporada.

Lo que sigue es significativamente diferente. Aunque en apariencia seguimos una trama de la que nos han ido dejando algunas pistas (no sólo en los primeros episodios de Iron Fist, sino en series anteriores como Daredevil o Jessica Jones), el espíritu de la serie cambia por completo, como si los primeros cuatro episodios sólo nos hubieran presentado las piezas sobre el tablero. “Under Leaf Plucks Duck” (de Christine Chambers, dirigido por Uta Briesewitz) revela al que será el gran enemigo de la temporada: el clan ninja La Mano, con un terrible plan que puede poner a Nueva York de rodillas. El sexto episodio, sin embargo, “Immortal Emerges from Cave”, de Dwain Worrell (dirige RZA) comienza con una insólita pareja de aliados y acaba siendo una especie de versión resumida del Juego con la muerte de Bruce Lee.

Los resultados de estos primeros capítulos son desiguales. Iron fist no acaba de ser una serie de acción ni una serie de intrigas empresariales. Los dos mundos no acaban de casar del todo, en cuanto a marcar el ritmo de la serie y poner los puntos de interés de la misma, y es en las tramas más alejadas de esa dualidad (en el hospital, en el dojo, en las peleas ilegales) cuando la serie gana. Colleen Wing (Jessica Henwick) es a veces más interesante que Danny Rand. Eso acaba siendo un problema: particularmente porque, cuando finalmente ponen a los dos personajes codo con codo, eso redunda en una reducción del valor como personaje de acción de Wing para que el protagonista de la serie pueda lucirse como es debido. Las peleas tampoco son particularmente memorables: hay un homenaje a la serie B hongkonesa en la escena del ascensor de “Eight Diagram Dragon Palm”, con resultados dudosos, y algunos momentos interesantes en “Immortal Emerges from Cave”, sin ser nada del otro mundo. Se luce más y mejor en sus peleas Henwick, sobre todo en las dos contiendas ilegales en las que se presenta como “la Hija del Dragón”.

Las conexiones con el resto del UCM funcionan bien: hay un “incidente” por aquí, un “hombre verde” por allá e incluso se menciona a Daredevil. Todo bastante discreto: sin embargo, son Carrie Ann Moss como Jeri Hogarth y Rosario Dawson como Claire Temple, la enfermera nocturna, las que realmente crean la sensación de estar viendo algo que forma parte de un universo mayor. No sólo eso: todas las escenas en las que participan mejoran por el hecho de que están esas dos actrices. Tal vez el tiempo que llevan trabajando los personajes las ayudan a darles mucha más personalidad que en otros casos.

La música es otro de los puntos flojos de la serie, muy ambiental, tomando como base la sintonía de la serie. Por cierto, un genérico de presentación el de la cabecera que deja un tanto atónito, presentando un elaborado juego de movimientos y rastros oscuros que no acaban llevando a ninguna parte.

Puede parecer, con todo lo que estamos diciendo, que la serie no es atractiva: como diría el propio Rand, la serie es lo que es. Está planteada como una obra en 13 capítulos, y es evidente que hay arcos y ritmos internos que no es posible juzgar correctamente en sólo 6 capítulos. Además, el séptimo episodio, el central y el primero que aún no hemos podido ver, “Felling with Tree Routes”, promete ser mucho más brutal que todo lo que hemos visto hasta ahora (en Reino Unido se ha ganado la clasificación “18”, el único en una serie que es por lo general “15”), lo que puede implicar cambios importantes en el statu quo de los personajes, en su viaje vital y en sus objetivos en el ecuador de la producción.

Hay potencial, pero aún falta por determinar qué quiere ser Iron Fist, y si lo consigue.

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