Cine Críticas

Crítica de La Guerra del Planeta de los Simios

Escrito por Redacción SFX

AUTÉNTICO BROCHE DE ORO POSTAPOCALÍPTICO

Quién iba a decir que ésta se convertiría en una de las trilogías más sólidas e impecablemente realizadas de las últimas décadas. Es más, ¿alguien podía imaginar que una TERCERA parte dentro de una trilogía de PRECUELAS pudiera no sólo estar a la altura de las expectativas, sino directamente pulverizarlas?

La escena inicial pone al espectador en vilo y lo deja preparado para una historia de guerra, amor, odio, tragedia, supervivencia y esperanza. Ya han pasado quince años desde la película original, y la humanidad afronta su hora más oscura tras la propagación del virus que casi ha aniquilado a la especie, mientras los simios con inteligencia aumentada se vuelven cada vez más fuertes y numerosos. Y de tanta oscuridad sólo puede surgir la locura, personificada en un Woody Harrelson fascinantemente siniestro y que se apropia de la pantalla en cada escena en la que aparece, interpretando a un Coronel (se hace llamar así) con aires mesiánicos.

Pero no nos equivoquemos: las verdaderas estrellas aquí son los simios, encabezados por el Caesar de Andy Serkis, que se supera a sí mismo tanto en captura de movimientos como en actuación vocal (recomiendo encarecidamente ver la película en versión original). El nivel de detalle alcanzado para crear digitalmente a los simios sobrepasa casi cualquier cosa que se haya visto con anterioridad; llega a ser inquietantemente realista, y uno se pregunta si existen ya límites para lo que los efectos digitales, cuando caen en buenas manos, pueden llegar a hacer realidad. Es un ejemplo de lo que se consigue cuando las imágenes sirven al guión y la dirección, y no al revés.

Hay también una niña humana que viaja con los simios por razones que no puedo explicar (spoilers). Su personaje no sólo protagoniza un par de escenas increíblemente bellas y emotivas, sino que sirve para explicar uno de los misterios de la película original, la de Charlton Heston, y para el que aún no teníamos la respuesta. Pues ahí está y, sin entrar en detalles, está resuelto de una manera muy elegante que acaba desembocando en otra de las escenas cumbres del film, protagonizada por Caesar y el Coronel.

Las emociones están a flor de piel en esa y en muchas otras escenas de la película. Ese es probablemente el mayor logro del director: que pese a la ausencia de humanos en la mayor parte de planos, uno no puede evitar sentir cómo se le retuercen las entrañas ante lo que está viendo, tanto si ha visto otras películas de la saga como si no. Hay muy poco alivio cómico para ayudar a digerirlo todo, y lo que hay está protagonizado por Simio Malo (Steve Zahn), un nuevo mono que se une al grupo. Tranquilos, no es otro Jar Jar: apenas añade notas de humor aquí y allá, bien medidas y usadas con buen juicio.

Añadamos a todo esto la inmensa banda sonora de Michael Giacchino (¡este hombre está en todas partes!) y la excelente fotografía de Michael Seresin, y el resultado es… sí, una obra maestra digna de las cinco estrellas que podéis ver al inicio de esta crítica. En serio, se le pueden señalar defectos pero hay que escarbar a conciencia para encontrarlos. Ignoro si habrá más películas, pero como final de trilogía es, a falta de una palabra mejor, perfecto.

DANIEL MUÑOZ

Sobre el autor

Redacción SFX

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